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Derecho al voto para las mujeres

Derecho al sufragio para las mujeres

Matilde Hidalgo Navarro,  nombre poco  socializado  para la gran  importancia  en la vida  democrática y la educación  de nuestro país, es necesario recomendar y socializar  este  modelo de vida digna,  referente de lucha por los derechos de las mujeres,   que en su momento cuestionó   lo establecido  y con perseverancia      permitió cambiar  positivamente la historia de nuestro país

De acuerdo a  su biografía,   de  niña estudió con sus padres y su hermano mayor,  luego  ingresó  a la escuela primaria católica,    ‘La Inmaculada’  regentada por las Madres de la Caridad. Con esta congregación  comenzó también a interesarse por la medicina,  el trabajo social y comunitario, ya que al concluir su formación primaria,  se quedó varios años a trabajar como voluntaria atendiendo a los enfermos  del hospital, de la misma congregación religiosa,  que funcionaba en la parte posterior del colegio.  Esta actitud de Matilde Hidalgo demuestra claramente su humanismo en sumo grado.

Interesada en ser médica, Matilde Hidalgo tuvo que superar varios impedimentos  legales y morales, tanto para hacer el bachillerato como para entrar en la universidad,  en aquella época, las mujeres  ecuatorianas no estudiaban educación secundaria y fue su hermano mayor el que la animó a solicitar su ingreso en el Colegio Bernardo Valdivieso, hasta ese momento  exclusivo para hombres.

 

El consejo directivo del colegio Bernardo Valdivieso,  con su director Dr.  Ángel Ojeda, dio su visto bueno para su ingreso,  Matilde Hidalgo  se convirtió luego  en la primera mujer de Ecuador en  graduarse de bachiller  con todas sus notas de sobresaliente, rompiendo todos los  estereotipos que primaban en ese tiempo  sobre la capacidad de las mujeres.

 

Estudiar Medicina tampoco fue sencillo. El rector de la Universidad Central de Quito, de la capital ecuatoriana, le recomendó que se matriculase en Obstetricia o Farmacia y le dijo que la Medicina estaba reservada a los hombres. Se le permitió estudiar  en la Universidad de Azuay, en la ciudad de Cuenca, donde tuvo la fortuna de que el Rector Honorato Vázquez apoyase la igualdad de derechos de las mujeres en el acceso a la educación, la ciencia y la cultura.

 

En junio de 1919, con las máximas notas en todos los cursos, se licenció en Medicina,  unos pocos años más tarde,  que la argentina Alicia Moureau;  el  título  de licenciada,  le permitió acceder a la Universidad Central de Quito,  que anteriormente le había rechazado como alumna,    convirtiéndose luego   en una de las primeras mujeres con el título de Médico en Latinoamérica, con  excelentes notas.

 

Matilde Hidalgo  mientras se ganó  poco a poco el respeto de sus compañeros de aula, con su intelecto,  se encontró con el rechazo social en su ciudad natal Loja, donde, vio como impedían a otras mujeres  que hablen y se relacionen  con ella y, junto a su madre, fue separada  de la iglesia.

Este rechazo Matilde Hidalgo lo sobrellevó convirtiéndolo en poesía que se puede evidenciar, en varios versos de su poema el “El Deber de la mujer”:
“No contentarse tan sólo
con el rosario en la mano
y el breviario del cristiano
querer la vida pasar.

Es preciso abrirse paso
entre envidia y mezquindades
y burlando tempestades
dedicarse ya a estudiar

El estudio sublimiza
enaltece y dignifica;
es la Ciencia la que indica
los medios de progresar

Con ella podrá cumplirse
misión tan noble y sagrada
y ofrecer mejor morada
a Dios, la Patria y Hogar”.
Activismo político y  equidad de género de Matilde Hidalgo Navarro.

En 1924, Matilde Hidalgo Navarro  fue a inscribirse al padrón para las elecciones al Congreso y Senado,  los miembros de la Junta Electoral de Machala se negaron a empadronarla, ante lo cual abrió un ejemplar de la Constitución vigente y leyó en alto un artículo en el que se señalaba que “para ser ciudadano ecuatoriano y poder ejercer el derecho al voto el único requisito era ser mayor de 21 años y saber leer y escribir”.

Aprovechando el vacío legal de no especificar género, su solicitud fue llevaba hasta el Consejo de Estado, que, por unanimidad, decidió autorizarla a sufragar  y, por extensión, aceptar el sufragio universal para todas las mujeres ecuatorianas con pleno derecho para poder participar en las elecciones. En todo este proceso contó con el apoyo de su hermano y de su esposo, hombres activistas por la equidad de  género. De esta forma, el 10 de mayo de 1924, Matilde  Hidalgo de Procel pasó a formar parte de la historia, esto permitió que Ecuador se convirtiera en el Primer país de América Latina en otorgar el derecho del sufragio a las mujeres.

 

Su tenacidad en la lucha contra la discriminación a  la mujer, el derecho a la educación, a ocupar cargos públicos en una sociedad que relegaba a la mujer,  la llevó a conquistar los derechos civiles y políticos   en una sociedad conservadora y machista  permitiendo que las mujeres  accedieran a elegir y ser elegidas.

 

En 1942, presentó su candidatura  a diputada de Loja  y aunque no fue electa  recibió el respaldo de centenares de  personas,  especialmente  mujeres que querían que una voz femenina defienda nuestros derechos en el parlamento, siempre pospuestos por  la exclusiva participación de hombres en estos espacios de decisión.

 

Matilde Hidalgo Navarro,  con su  ejemplo,  parte de una lucha individual, con la que  empoderó a  muchas mujeres contra los límites impuestos por una sociedad patriarcal.

En reconocimiento a su constante lucha en pro de los derechos de la mujer ecuatoriana, el gobierno nacional la condecoró con las preseas Al Mérito en el grado de Gran Oficial, en 1956; Gran Caballero y Salud Pública, en 1971; y a petición de la Junta Central de la Cruz Roja Ecuatoriana, con la Medalla de Servicios, en 1959.

En 1968 su nombre trascendió los linderos patrios y recibió conceptuosos acuerdos por parte de organizaciones feministas internacionales, cuando fue candidateada a “Mujer de las Américas” por el Primer Congreso de la Mujer Ecuatoriana.

La   valiente y   noble  trayectoria  de Lucha de Matilde Hidalgo Navarro, es  un ejemplo  para las presentes y futuras generaciones,  su legado histórico  actualmente irrumpe indicando la manera adecuada de construir patria:  ética,   humanismo,  perseverancia, solidaridad  y sobre todo,  excelencia,  conocimiento, méritos propios orientados al beneficio común.  Ecuador y el mundo  necesitan  millones de Matildes Hidalgo Navarro.

Fuente: Enciclopedia de Ecuador, Relatos de Loja del Siglo XX de Teresa Mora de Valdivieso,  Ecuador.

POR: DRA. ESTHELA  RAQUEL MORANTE GEORGIS.

 

 

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